Kodak Medalist II

Es a la misma vez la bella y la bestia

No puedo calificarla de otro modo; es enorme, desproporcionada, aparentemente incomoda pero tremendamente bella cuando la conoces, y a diferencia del cuento, la belleza no esta siempre en el interior.

La primera vez que tuve conocimiento de la Kodak Medalist fue en la feria de Bièvres en 1996 de la mano de un vendedor judio de Estrasburgo que al ver que reparaba en ella, me estuvo explicando sus bondades medio en francés medio en aleman (yo ya la había visto alguna vez en la Guía McKeown’s), y no le hice demasiado caso porque me pareció muy grande y muy tosca y muy cara, no recuerdo lo que valía pero si recuerdo que era demasiado para mi por aquel entonces.

Pero como el tiempo no pasa en balde, volví sobre ella años después; atraído por el diseño? probablemente en parte si pero lo que realmente me atraía era (después de leer mucho sobre ella) el hecho de ser una cámara de formato 6×9 con un objetivo Ektar de 100mm extremadamente nítido y por estar fabricada enteramente en los estados unidos, porque Kodak fabrico muchísimas cámaras pero muy pocas en su país de origen, lo cual ya la constituía en una rareza.

Una cámara nacida para la guerra

Diseñada desde el primer instante para ese propósito. La fotografia sobre el terreno iba a ser una herramienta indispensable en los conflictos armados de mediados del siglo XX y la armada norteamericana consciente de ello, necesitaría una cámara de campo para esta importante tarea, de modo que puestos en contacto con la firma Eastman, esta encargo a Walter Dorwin Teague su diseño con las necesidades propias indicadas por el alto mando de las fuerzas armadas y el resultado fue la Kodak Micro Focus Six 20, prototipo que dio lugar a la Kodak Medalist. Esta cámara no fue nunca vendida al publico por lo que no hay registro de precios, se calcula que fueron fabricadas unas 10.000 unidades de las que actualmente quedan en circulación aproximadamente la mitad de ellas.

Curiosidades del diseño

Con un diseño único, la kodak Medalist es una cámara de formato medio con objetivo de 100mm y telémetro acoplado con obturación central de velocidad maxima de 1/400 seg y helicoidal expuesta. Algunas unidades pueden verse con la helicoidal anodizada en negro porque fueron unidades destinadas a la US Navy y para que el contacto con el agua salada no fuera un problema, se anodizaron en negro las helicoidales del objetivo, helicoidales que estaban expuestas para que pudieran ser rápidamente lubricadas por el fotografo en caso de necesidad urgente ya que para que fuese fácil de transportar, el objetivo podia retraerse en el interior de la caja y debía ser extraído para el uso. La misma helicoidal sirve para el enfoque una vez colocada en posición de trabajo (cuando el símbolo de infinito queda alineado en la ventana de distancias), y un mecanismo interno impide el disparo accidental si no se arma al sistema de foco.

Detalles de una cámara a prueba de bombas

A simple vista puede parecer que solo hay una ventana en el visor pero hay dos perfectamente separadas y dispuestas de tal modo que pueden ser vistas al mismo tiempo colocando el ojo en la posición adecuada. La ventana de encuadre esta en la parte superior y la del telémetro queda justo debajo. Otro detalle de diseño de Medalist es que el sistema de visor no se fabrico con espejos sino con un sistema complejo de prismas, los espejos no soportaban las duras pruebas de campo a las que debía someterse el equipo en las que se incluía como no, fuego de mortero y de artillería, la onda expansiva de este fuego, destrozaba por completo los sistemas basados en espejos inutilizando las cámaras. Una simple limpieza de las caras externas de los prismas dejara el visor tan brillante como lo era 80 años atrás  y es muy improbable que el telémetro se encuentre desalineado pero si fuera el caso, la Medalist era fácilmente ajustable por el fotografo retirando la tapa superior. La escala de profundidad de campo que hay en la ventana circular es un elemento de seguridad, ademas de posicionar el objetivo para el uso, permitía el disparo a foco en caso de emergencia si el mecanismo del telémetro resultaba desalineado por algún impacto. La forma ovalada del frontal no es un simple guiño del diseñador, estaba pensada para recibir impactos frontales de bala.

Porque se escogió el rollo 620 propio de Kodak y no el mas popular 120 que ya usaban la gran mayoría de cámaras de la época?, pues la respuesta no es la que cabria esperar, no fue una cuestión de marketing por parte de la firma fabricante para obligar a la administración a comprar sus propios rollos de película, la razón no fue otra que la  precision de la planeidad de la película, los rollos 620 aunque con película del mismo tamaño que los de 120, ofrecían una precision micrometrica y mejor rodamiento en el plano focal. Hoy en día es prácticamente imposible encontrar rollos 620 y para poder usar la cámara es necesario tener en cuenta algunas cuestiones que abordare mas adelante.

Otro detalle que aportaba una rapidez inusual y vital en el campo de batalla es el contador de exposiciones. La ventana roja trasera se usa únicamente para colocar el rollo en la posición 1 y una vez hecho esto, el contador se resetea manualmente de modo que la cámara se encargara de posicionar el rollo en las tomas restantes, a la vez que avanzamos el rollo se armara de nuevo la obturación quedando lista para la siguiente toma sin necesidad de apartar la vista de la acción.

Muchas cosas nos pueden sorprender de la Kodak Medalist, pero sin duda, si alguna se puede destacar sobre todas ellas, es el objetivo. El Ektar 100mm de cinco elementos en tres grupos parece un diseño de otra galaxia, tan adelantado a su tiempo que hoy en día, 80 años después, no resulta nada fácil encontrar algo similar en poder de resolución. La Medalist debía poder  tomar fotos desde los barcos y desde los aviones con tanta resolución que los negativos debían poder ser ampliados después y mostrar detalles imperceptibles a simple vista, para ello se diseño un objetivo increíblemente nítido, de hecho, es sabido que después de la guerra, muchas Kodak Medalist fueron desguazadas para utilizar sus objetivos en cámaras aéreas de reconocimiento. Si alguna vez una cámara ha podido cambiar el curso de la historia sin duda esta puede haber sido una de ellas.

Sensaciones en la mano

En la mano la Kodak medalist es mas impresionante todavia que en las fotos con un peso en vacío de 1,3 Kg no es precisamente una cámara ligera. Incluso hoy en dia cuesta imaginarse a uno mismo correteando por ahi con este monstruo y eso sin la presión de estar bajo fuego enemigo.

La calidad de construcción es tal; que incluso a mi me sorprende el modo en el que los materiales han soportado el paso del tiempo, 80 años son ya un tiempo prudencial para saber si un cacharro va a salir bueno o no y las Medalist tienen un tacto tan suave en las aristas o en los bordes de los forros de piel que incluso mejora la sensación si la comparas con el tacto de las Zeiss Ikon de la época que serian algo asi como los Rolls Royce de esa década. La aleación del aluminio empleado y el posterior bruñido de las aristas (todas ellas redondeadas) es del nivel mas alto que tocado jamas. La piel de becerro continua con un pegado intacto después de 80 años, el adhesivo empleado debido de ser de otro planeta si tenemos en cuenta el uso brutal al que se vieron sometidas practicamente el total de las 10.000 unidades fabricadas y el estado en el que se encuentran actualmente, sin el menor indicio de que vayan a despegarse.

Los cristales son de una dureza extrema, como todo en la Medalist y nunca he visto una sola de ellas con el objetivo inutilizado por el paso del tiempo, Este sencillo diseño “alumenizado” según lo denominaba Kodak (multirrevestivo por ambas caras en realidad) de cinco elementos en tres grupos, fue especialmente pulido y ensamblado para garantizar un centrado extremadamente preciso, de tal modo que de ser desensamblado es imposible volver a centrarlo, pero no se preocupen, no creo que nadie haya necesitado jamas despegar ninguno de los elementos del Ektar 100, el bálsamo de Canadá que los une era de una calidad tal que no se conoce ni un solo caso de separación de lentes en estas cámaras.

Cargando la película

La carga del film en esta cámara diseñada para película 620 merece un capítulo aparte porque a no ser que tu Kodak Medalist haya sido modificada para tal fin, te veras obligado a recargar los spools 620 con película 120 manualmente (a oscuras por supuesto); esto no es que sea especialmente complicado, de hecho yo disparo siempre mi Medalist con spools recargados pero no es algo cómodo ni rápido y te obliga a conservar una numerosa batería de spools de reserva solo para tal fin. La película 120 es exactamente del mismo tamaño que la 620 pero los spools de esta ultima son muchísimo mas finos y precisos de tal modo que es literalmente imposible colocar un rollo de 120 en los compartimentos de la Kodak Medalist si no ha sido modificada y aunque pudieses meterlos de un modo que no logro imaginar, no podrías avanzar la película porque las llaves de transporte del 620 son mucho mas pequeñas que las ranuras del 120 y destrozarías directamente el spool de plástico de 120 con el riesgo de que alguna partícula de plástico te acabara por joder algún mecanismo. De modo que o te haces tu mismo los rollos o tendrás que enviarla a modificar.

Una vez metido el rollo de alimentación en la parte derecha y el de recepción en la izquierda, tienes que mirar por la ventana roja del respaldo el papel de la película hasta que aparezca el nº 1 de la primera foto, una vez conseguido, se tiene que poner el contador manualmente en en la foto 1 y armar la obturación con la palanca manual que hay justo debajo del visor y ya tendríamos nuestra Medalist lista para la primera foto. Para el resto de las tomas ya no nos tenemos que preocupar de nada, la cámara se encargara tanto de la posición de las tomas como del armado de la obturación solo con girar la rueda de avance en el sentido de las manillas del reloj justo hasta que haga tope en la siguiente foto y esto será así hasta que se acabe el rollo. En caso de rotura del sistema de armado y transporte, se podía seguir disparando la cámara posicionando las fotos con la ventana roja trasera y armando manualmente cada foto como hicimos con la nº 1.

Enfoque y disparo

Enfocar con el telémetro acoplado de la Medalist es una autentica gozada, después de una simple limpieza de los prismas del telémetro, el visor vuelve a brillar como lo hacia 80 años atrás, con una precisión de foco acorde con el resto de detalles de la cámara. Puedes disparar sin miedo a plena abertura f3.5 y a distancias cortas con la seguridad de que donde pongas el ojo tendrás la bala, otro asunto ya será que aciertes con el foco porque el formato 6×9 y su profundidad de campo tan escasa te exigirá muchísima técnica para conseguir tomas a foco. Ojo que las ventanas del telémetro y de encuadre están separadas pero el diseño de la cámara te permite (si no te echas demasiado encima del visor) ver ambas a la vez; con lo que enfocar y componer puede ser tan rápido como quieras, en la practica, no notaras mucha diferencia con respecto a las cámaras que tienen ambas cosas en la misma ventana.

Mucho cuidado al disparar, el disparo no se produce en el primer clic, esto solo desencadena el mecanismo del contador de exposiciones, la obturación no se acciona hasta que el botón de disparo llega al final de su recorrido, de modo que cuando oigas el primer clic, debes de pulsar hasta el final para conseguir la foto.

 

Acerca del mantenimiento

Si te haces con una Kodak Medalist no te dará graves problemas técnicos, mi consejo como siempre es que la adquieras en un lugar de confianza y si no fuera así, que le hagas una mínima revisión para poner todo a punto de modo que tengas cámara para rato sin tenerte que preocupar de que te deje tirado. Las cuchillas del obturador supermatic son desproporcionadamente grandes y de acero templado de tal calidad que todavia soportaran el uso unos cuantos cientos de años mas.

Sobre la modificación a 120

Si tienes pensado modificar tu Kodak Medalist, ponte en contacto conmigo porque que yo sepa, este trabajo solo hay dos tipos en el mundo que estén dispuestos a hacerlo, uno esta en los Estados Unidos y el otro voy a ser yo mismo. Hay dos tipos de modificación posible, la mas sencilla consiste en modificar el espacio de alimentación que es el compartimento derecho, de modo que puedas introducir directamente los rollos 120 tal y como vienen encapsulados, pero ten en cuenta que con esta opción deberas de poner un spool del tipo 620 en el espacio de la parte izquierda de forma que la película expuesta se vaya alojando en el, lo cual hará sin el menor problema porque toda la película de un rollo 120 cabe perfectamente ahí. Tendrás que revelar tu mismo esos rollos o en caso de ser película de color y enviar a laboratorio, tendrás que pedir que te devuelvan los spools.

Otra opción muchísimo mas costosa porque habrá que desmontar la cámara por completo, es la de modificar ambos alojamientos, de modo que puedas usar los rollos 120 en los dos espacios.

Por supuesto, puedes usarla recargando tu mismo los spools 620 como se muestra en este video.

 

En la calle con la Medalist

Si te gusta pasar desapercibido entre la gente cuando sales a fotografiar, no te encontraras muy feliz con este cacharro en las manos porque sin pretenderlo serás el centro de muchas miradas, desde luego no vas a pasar inadvertido; eso si, a veces te da pie a conversar con la gente y si les sacias un poco la curiosidad incluso te puede servir como pasaporte para conseguir algún buen retrato.

Algunas fotos de muestra

Con película Fujifilm Acros 100 disparada a ISO 64 y revelada con Rodinal 1+25

Manual de instrucciones aqui

 

 

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